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Cinco jóvenes cubanos se encuentran en este momento prisioneros en cárceles norteamericanas, sufriendo la lejanía de sus seres queridos y de su patria natal, víctimas de confinamientos, vejámenes y atropellos. Sobre ellos pesan largas condenas, absurdamente acusados de espías que ponían en peligro la seguridad de Estados Unidos y de conspiradores despiadados que provocaron la muerte de seres humanos.

Sus compatriotas estamos convencidos de que son inocentes de los cargos que se les imputan, y entendemos su conducta —tal como ellos la defendieron en sus alegatos durante la vista de sentencia y ha sido expuesta en los análisis realizados en las Mesas Redondas ofrecidas sobre el tema por la Televisión Cubana— como el cumplimiento de un glorioso deber y una actuación en legítima defensa de los intereses de un país como Cuba, que ha sido acosado durante más de 40 años por la prepotencia norteamericana y sus aliados de la ultraderecha contrarrevolucionaria asentada en Miami.

Por ello hemos decidido ofrecer en nuestro sitio en la Red, abundante información sobre la historia de este proceso, las personas dignas y los incómodos “personajes” que han tenido participación en él, así como los detalles de un juicio que según las evidencias, resultó vilmente amañado.

El Centro de Información para la Prensa sólo pretende sumarse a la gran campaña que se ha emprendido a través de todos los medios de comunicación en nuestro país, por denunciar la injusticia de este castigo y hacer valer los argumentos que avalan una verdad que ha ido encontrando receptores y multiplicadores,  que desbrozará todos los escollos en un proceso de apelación que arremete contra las innúmeras ilegalidades cometidas en este caso y terminará imponiéndose si todas las mentalidades progresistas del mundo nos unimos en esta causa justa.

Como bien afirmara en su época el apóstol de la independencia cubana, José Martí, y hoy ratificamos con entera vigencia: “La tribuna de la verdad se mantendrá siempre, cuando las demás tribunas caigan.”