Inicio | ¿Quiénes son? | Fernando González LLort | Cartas

Cartas

Carta de Fernando a su esposa
del 4 de febrero del 2001

“Me siento tranquilo porque soy parte de un proceso justo que tiene una trascendencia mayor que la vida mía. No será perfecto pero no te quepa dudas de que es más digno y más humano que cualquier otra opción.”

Carta de Fernando a su madre
del 11 de marzo del 2001

“Yo no quiero trasmitirles un exceso de optimismo, ni quiero que se lleven la impresión de que no estoy siendo realista en lo que pueda esperar del futuro. Yo no sé cual va a ser la decisión de un jurado que ha recibido tanta desinformación durante tanto tiempo. Pero lo más importante es que la verdad, que a ellos les ha sido negada por esa misma desinformación, se está diciendo enérgica y argumentadamente. Eso para mí es lo más importante; y “la verdad, desde el fondo de una cueva, puede que más de un ejército.”…”Yo estoy bien, mi espíritu y e de mis compañeros está bien alto y se alimenta diariamente cuando vemos la verdad expuesta claramente en la Corte. Eso nos sirve de estímulo para continuar.

“yo voy a estar bien moral y espiritualmente cualquiera que sean las circunstancias físicas en que me encuentre y el desenlace final de este juicio.”

Carta de Fernando a la familia
del 9 de mayo del 2001

“Yo quiero decirles que en mi opinión, …independientemente de cual sea el veredicto final que emita el jurado, desde cierto punto de vista, éste juicio ya nosotros lo hemos ganado por las evidencias que se han presentado, las verdades que se han dicho y cómo se han desenmascarado a unos cuantos farsantes que han estado años tomándole el pelo a esta comunidad y al propio gobierno norteamericano.”

Carta de Fernando a su madre
del 4 de febrero del 2001

“Mis principios que tú conoces, me acompañan permanentemente, estoy sereno porque estoy convencido de dónde está la razón. Puedes estar tranquila que yo estoy bien y lo estaré…

el sol siempre va a brillar porque hay todo un pueblo que así lo quiere, se sacrifica y lucha porque así sea. Repartido entre todo ese pueblo está el decoro del que habló Martí. “El mérito es de la verdad, y no de quien la dice”, dijo acertadamente Martí. Confía siempre en la victoria y mantén el optimismo que aprecio en tu carta.”