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Cartas

Carta de Ramón a su esposa
del 27 de enero del 2001

“De la vida aquí, pues todo está bien, como te dije, es como una ciudad en miniatura, conviviendo con 119 hombres día a día, de todas las etnias y orígenes imaginables. Es de señalar que tenemos gran apoyo de ellos, que lejos de enemistarnos, todo lo contrario, para ellos nosotros somos un caso insólito de unidad y c…….incluso nos tratan con reverencia y respeto, como casi héroes, locos porque les ganemos el caso al gobierno y desmentirlo en todas las falacias. Al principio de juicio nos recibían de regreso de la Corte con aplausos y saludos, siempre nos guardan comidas, y todo tipo de cosas que hemos de necesitar. Jamás hemos tenido en más mínimo percance con nadie, aunque sabemos mantener la prudencial distancia y observación.

Aquí en este medio, nuestro caso es raro, pues no somos delincuentes, ni nunca hemos hecho daño a nadie, ni nada, además es un juicio político y aquí lo más común es ver al padre traicionando al hijo, a hermanos, madres, tíos, amigos, con tal de quitarse años de cárcel o penas severas. No sólo nuestra unidad y determinación les lama la atención, sino también nuestra amistad entre nosotros cinco, y con los demás. Todo lo que tenemos es de todos y no deparamos en ayudar a nadie por su color u origen hasta el punto de que si en el piso hay algún problema me vienen a ver para que interceda, o si alguien tiene problemas legales, vienen a pedirnos ayuda; pues en este proceso, hasta medio especialistas y abogados nos hemos tenido que convertir, pues hemos dedicado mucho tiempo a leer de leyes, estatus, constitución, etc. En estos temas hemos profundizado al nivel de poder darle consejos a nuestros abogados para nuestra defensa.”