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Cartas

Carta de René a su esposa
del 1 de enero del 2001

Hoy estamos a primero de enero del 2001 y puedo declarar este diario actualizado, solo que no quería dejar pasar esta fecha sin dejar de felicitarte por el nuevo año y por el aniversario 42 de la Revolución. Después de todo hace dos años que no me puedo dar el lujo de escribirte algo alegórico a la fecha y no voy a perder la oportunidad de poder hacerlo ahora que no me ata el voto de silencio que hemos tenido que honrar por más de dos años.

Veinticuatro meses atrás, cuando comenzábamos esta etapa y apenas nos adaptábamos al hueco sin saber que estaríamos en él por año y medio, decidimos celebrar ese, el primer aniversario del triunfo de la Revolución que pasábamos en cautiverio, componiendo algunas poesías que compartimos a través de las puertas de hierro de las celdas. Creo haberte dicho varias veces que te haría llegar la mía, lo cual no pude hacer por razones obviad y aprovecho para hacer ahora. Así que ahí les va mi dedicatoria al 40 aniversario de la Revolución, escrita en el hueco del Centro de Detención Federal de Miami el 1 de enero de 1999 con la mente puesta en todos ustedes mis familiares, mis amigos, mis compañeros y en el pueblo todo del país que ha dado la gente más brava del siglo:

Desbordose la Sierra sobre el llano
en torrente de barbudos soñadores
desbocándose el caimán a los clamores
de euforia y libertad de los cubanos.

Y del sol, más ardientes los colores
refulgieron en la cima del Turquino
cual si el astro adivinara que e destino
derramando sobre Cuba sus amores
a la patria limpiaría de mezquinos,
a su ancho sembrando paz y escuelas,
y la tierra barriendo las secuelas
de desidia, opresión y desatino.

Hoy en las alas del amor el caimán vuela
desafiando con moral la geografía
y reparte a otros pueblos la alegría
del maestro, o el doctor que les consuela
porque haciendo del coraje garantía
frente al odio de agresores y traidores
seda y hierro en solo un puño, vencedores
enfrentamos la maldad con hidalguía.

Hoy de risas, uniformes y candores
se iluminan las mañanas cuando asoma
infantil la procesión que a Cuba toma
por asalto entre juegos y canciones
y que llena las aulas cual si aroma
que expandiéndose con visos de futuro
en los niños se posara cual seguro
de que no hay para el caimán segunda doma.

Y así ha de seguir siendo por más duro
que le sea aceptarlo al oponente
porque hace cuatro décadas, Oriente
vio nacer un porvenir más claro y puro
y nos queda de la Sierra aquel torrente
que sabremos conservar con su energía
con Martí, en el Turquino de vigía
y en el llano todo un pueblo combatiente.

(1 de enero de 1999)

Y con este regalo te dejo. Como se explica solo no tengo que decirte con que ánimo estoy esperando la reanudación del juicio el próximo día 3. ¡Feliz Año Nuevo! ¡Felicidades en el nuevo aniversario de la Revolución y mil besos!

Carta de René a su esposa
del 21 de septiembre del 2001

“Solo me queda seguirme preparando para el juicio y aprovechar todo el poco tiempo que nos queda para ayudar a los abogados a hacer la mejor defensa posible. Yo sigo teniendo la misma confianza en la verdad que tengo desde el primer día o tal vez más, ahora que esa confianza es compartida por los abogados. Cuando llegue el momento del juicio, independientemente que este sistema sea capaz o no de impartir justicia, la justicia moral y la verdad estarán de nuestro lado, y quienquiera que desee descargar sobre nosotros su odio con un castigo desproporcionado lo tendrá que hacer, por su propia vergüenza, frente a los ojos del mundo.”

 

Carta de René a su esposa
del 2 de noviembre del 2000

“Como dijo Mc Kenna ayer de manera brillante: “Este es un juicio sobre lo que nosotros estábamos haciendo aquí y no un juicio a los exiliados, pero si los exiliados salen mal parados o no, ese no es nuestro problema.”

Así que con ese espíritu estamos enfrentando esto. Con la moral que nos da el saber que nunca hicimos daño a un inocente, ni algún país, y que no tenemos nafa que ocultar. Así que, de nuevo no te preocupes por mí. No dejes que nada de esto te quite la felicidad y cuando llegues a Cuba trata de disfrutar cada momento de tu vida ya sea en el trabajo, en la calle o, sobre todo, en compañía de nuestros tesoritos. La mejor manera de hacerlas felices a ellas, es hacerte feliz tu misma, es sentirte feliz por dentro y reflejar esa felicidad por fuera. Recuerda que tienes mucho de que felicitarte, comenzando por la suerte de que la vida te haya convencido de la clase de persona que eres, por haber sido capaz de enfrentar tantos momentos difíciles sin ceder en tus condiciones y tus valores humanos, por haber engendrado esas dos niñas que serían la felicidad de cualquier madre y también, por qué no, por haber sido capaz de sembrar tanto amor, tanta admiración y tanto orgullo en mi humilde pero exigente corazón.”

Carta de René a su esposa
del 23 de agosto del 2000

“…Alguna que otra vez te sentirás mal o nostálgica, o te asaltará un pensamiento negativo. Si esto te sucediera no te preocupes porque es natural.

Más lo importante es sobreponerse y no permitir que lo negativo tome cuerpo en nuestra alma o en nuestra vida, una persona amargada es una persona derrotada. Ríe todo lo que puedas, camina, canta una canción si puedes de vez en cuando y no pierdas la más mínima oportunidad de convertir un momento en una ocasión agradable. Aférrate a tu dignidad humana, a tu moral y mejores sentimientos y verás que, aun mucho antes de que todo esto termine ya habrás triunfado.”

Carta de René a su esposa
del 20 de septiembre del 2000

“…Como tu bien dices, nada de esto podrá vencernos. Ni mil despertares como ese, ni mil fiscales sin conciencia, ni mil juicios de deportación, ni mil negaciones de fianza. Como bien dice la poesía que me envías en esa carta: Yo decido de mi sangre la espesura, yo soy el dueño de mis esperanzas”.