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VERSIÓN DEL DISCURSO DE APERTURA DE JOAQUIN MÉNDEZ, DEFENSOR DE FERNANDO GONZÁLEZ.

6 de diciembre de 2000

(texto original-inglés)

El abogado centró sus argumentos en demostrar el por qué de las acciones de su defendido, pues el gobierno debe probar que los acusados actuaron con intenciones específicas y malos propósitos para conspirar a fin de desobedecer o desconsiderar la ley. En este sentido señaló que era necesario no sólo ver las actividades que estaban desarrollando los acusados en EEUU, sino también las acciones de organizaciones e individuos de Miami – varias de las cuales mencionó- involucradas en intentos de desestabilizar al Gobierno cubano, derrocarlo, destruir su economía mediante la intimidación de personas y turistas, así como entre sus principales objetivos estaban los hoteles e instalaciones turísticas.

Se refirió detalladamente a los distintos atentados explosivos que ocurrieron y a los artefactos que fueron detectados en Cuba durante el período de tiempo cubierto por el proceso, así como a atentados similares que se frustraron como en los casos de Percy Alvarado Godoy y Francisco Gómez, por la involucración de personas que estaban cooperando con el gobierno cubano. Insistió en que los acusados hacían precisamente eso, cooperar con el gobierno de Cuba, con el Ministerio del Interior y los órganos de la seguridad para averiguar si había algún plan ideado en Miami para hacer daño en Cuba. Para ilustrar lo anterior leyó fragmentos de un mensaje enviado desde Cuba tras la explosión en el Cohíba a uno de los acusados solicitándole que investigara quiénes estaban involucrados o cualquier intención de desarrollar acciones similares futuras.

Al propio tiempo llamó la atención sobre el hecho de que la información obtenida por los acusados sobre las acciones terroristas, Cuba la compartió también con EEUU, pues, según afirmó, ese país naturalmente tiene gran interés en prevenir el comprometimiento de esa gente en Miami en tales actos terroristas, pues aunque tienen lugar en Cuba los planes se gestan en esa ciudad y los artefactos explosivos se preparan también allí y se embarcan hacia Cuba. Se refirió a intercambios de información entre Cuba y EEUU sobre esos temas, que no fueron sólo informales sino que incluso existe un informe completo preparado por los cubanos de 60 ó 70 páginas de largo con fotografías y grabaciones de cintas que mostraron en Cuba para inculcar a las autoridades norteamericanas la necesidad de que hicieran algo al respecto.

Recalcó que había una intención de las autoridades cubanas de poner esa información en manos de las autoridades de EEUU para que pudieran hacer cumplir sus propias leyes y que existe cierto interés de las autoridades estadounidenses en detener esas acciones, pues varias de las personas que había mencionado, al menos en diferentes momentos de sus vidas, habían sido perseguidas por la oficina del Fiscal y realmente enviados a prisión por algunas de esas actividades, refiriéndose en particular a Orlando Bosh.

También ilustró esta conexión con el ejemplo de Juan Pablo Roque, a quien pagaron el FBI y otras instituciones de cumplimiento de la ley, $7000 en dos años por informaciones que reunió sobre las actividades de grupos de exiliados, basándose en las instrucciones de Cuba, pero que también eran de extremo interés para las autoridades de EEUU. Contrastó que mientras su defendido estaba en juicio por intercambiar, reunir y pasar información a las autoridades cubanas, a Roque, que estaba haciendo lo mismo en relación con las actividades de estos grupos que estaban violando la ley de Cuba y de EEUU, le pagaron. Afirmó que piensa que el FBI no arrestó antes a los acusados, a pesar de seguirlos y saber lo que habían estado haciendo por mucho tiempo, porque esa información que estaban reuniendo también le era útil a esa institución.

Planteó que utilizaría la evidencia encontrada en las computadoras, los informes que enviaba y recibía e incluso los testimonios de los acusados que cooperaron, para mostrar las actividades en que estaba involucrado su cliente y resaltó con diversos ejemplos de como Arcoiris, que consistía en filmar reuniones entre Bosh y otro terrorista sospechoso; Morena, para tratar de localizar al propio Bosh que estaba involucrado en acciones terroristas; la operación en el río de Miami, sobre un barco lleno de explosivos y armas de fuego que va a ser enviado a Cuba y sobre lo que quieren alertar, pero aparentemente el FBI tiene esa información o está monitoreando sus comunicaciones y se adelantan e incautan la embarcación.

Comentó también sobre la Operación Girón, para penetrar la FNCA y averiguar si estaban detrás de los ataques a Cuba; Aeropuerto, para tratar de encontrar indicios de una agresión de EEUU contra Cuba en Boca Chica y Surco, en el Comando Sur; la Operación Paraíso, para buscar en Bahamas señales de que exiliados locales están usando esas islas como área de operaciones para ataques violentos.

Resaltó que todas estas operaciones se relacionaban con la seguridad de Cuba y el deseo del gobierno de protegerse y de proteger a sus ciudadanos y a aquellos que visitan la Isla, de actos terroristas y dañinos que pueden ser elaborados por esos grupos extremistas de Miami. Enfatizó que el jurado encontrará que su defendido no actuó con intención criminal o con la intención específica de violar la ley.

En el curso de su intervención se refirió a la necesidad del uso de alias por los acusados para proteger sus identidades dadas las tendencias violentas de los que investigaban y la preocupación por la seguridad de sus familiares, y no por falta de respeto a los fallecidos cuyos nombres usaron.
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(Material suministrado por expertos vinculados con el proceso)