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VERSIÓN DEL DISCURSO DE APERTURA DE WILIAM NORRIS, DEFENSOR DE RAMON LABAÑINO.

6 de diciembre de 2000.
(versión original en inglés)

 

Inició su intervención insistiendo ante el Jurado que es la Fiscalía quien tiene que probar su caso más allá de toda duda razonable y se centró en la acusación 2, de conspiración para cometer espionaje.

Señaló que su defendido era ciudadano cubano y un patriota, orgulloso de su país y empeñado en defenderlo, y en proteger a su familia en Cuba; justificó su uso de una identidad falsa no para causar dolor, sino para cumplir la tarea que tenía de dirigir la infiltración y la búsqueda de información sobre elementos del movimiento de exiliados en Miami, cuya conducta puede describirse como terrorismo.

Precisó que la clave de su defensa de su cliente no es si éste intentó infiltrar o recopilar información, sino si esa información tenía algo que ver con la seguridad nacional. Describió con ejemplos las diferencias entre “espiar” y “espionaje”, así como detalló lo que contiene el estatuto que regula esa acusación donde se señala explícitamente que se tiene que referir a información relacionada con la seguridad nacional.

Expresó que citaría al coronel cubano Amel Escalante Colás, quien les explicaría que con los cambios en el mundo no se puede organizar y preparar una invasión sin que todo el mundo lo conozca, está en INTERNET, en los periódicos y la televisión.

Insistió en que su cliente no obtuvo ninguna información clasificada, ningún secreto, incluso las fechas de nacimiento de jefes militares que estaban recopilando son publicadas regularmente durante los cambios de mando y otras ocasiones.

Alegó que mostraría evidencias de que su defendido no estaba allí para cometer espionaje sino con propósitos relacionados con los elementos radicales de la comunidad de exiliados y que sobre ello Cuba presentaba quejas a la SINA y lo trasladaba a agencias federales norteamericanas, incluido el FBI. Mencionó dos episodios, el de la embarcación en el río de Miami que se les pidió precisar a la red Avispa y el de pequeños aviones no pilotados que estaban siendo preparados para lanzarlos contra CUBA, que fue trasladado al FBI y éste le dio seguimiento e interrogó a las personas que el gobierno cubano había identificado.

Señaló a modo de conclusión que tienen a unas personas que trabajaban para un gobierno extranjero, que estaban tratando de defender a ese país, a sus propias familias del terrorismo y que esa información fue trasladada al FBI, al gobierno norteamericano, con el objetivo de que detuvieran esas actividades; que ellos no estaban tratando de dañar a EEUU ni tratando de beneficiar a Cuba en el aspecto militar; no estaban manejando información clasificada o secretos de seguridad nacional; sino una serie de cuestiones relativas a los exiliados radicales, sobre lo cual era que trataba este caso.
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(Material suministrado por expertos vinculados con el proceso)