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Discursos e Intervenciones

Entrevista concedida por Fidel Castro  a la cadena de televisión CNN el 20 de octubre de 1998

Periodista.- Señor Presidente, como usted sabe, hace poco tiempo 10 cubano-americanos, personas de origen cubano, fueron arrestados en la Florida, acusados de ser espías para su gobierno. ¿Qué me puede decir al respecto?

Fidel Castro.- Lo primero que me llamó la atención, y así lo denunciamos en Naciones Unidas, fue que resultaba asombroso que el país más espiador del mundo acusase de espionaje al país más espiado del mundo.

Estados Unidos no solo tiene espías en cantidades industriales y gente de la CIA dedicada todo el tiempo a eso y a la subversión en su Oficina de Intereses en Cuba —cosa que nosotros conocemos perfectamente bien—, sino que sostiene relaciones con elementos y grupúsculos contrarrevolucionarios, con los cuales colabora y de los cuales recibe información. Tiene todo un sistema de espionaje montado, independientemente de que sus satélites son capaces de descubrir un gato en una azotea de cualquier casa de la Ciudad de La Habana o cualquier edificio; un espionaje técnico colosal por medio de satélites, por medios radioelectrónicos y de todo tipo, captando comunicaciones y buscando información. Capta todas las llamadas cubanas; no hay conversación que yo pueda sostener con cualquier dirigente latinoamericano o cualquier político en el exterior que no sea captada por Estados Unidos. Estamos sometidos a un espionaje total y feroz.

Entonces, lo que no entiendo bien es por qué han desatado este escándalo. Pienso que está un poco relacionado con ciertos hechos.

Me parece que las autoridades de Estados Unidos no han jugado realmente muy limpio, porque con motivo de todos los actos terroristas realizados por mercenarios centroamericanos, organizados y financiados desde Estados Unidos, se han producido ciertos cambios de informaciones entre autoridades norteamericanas y cubanas, y realmente yo no estoy muy seguro de que se haya hecho el mejor uso de los intercambios de informaciones sobre cosas que nosotros conocemos, y deben conocer que las sabemos por muy distintas vías.

Nosotros sostenemos la tesis de que el alquiler de los mercenarios y los programas terroristas son ideados, organizados y financiados desde Estados Unidos por la Fundación Nacional Cubano Americana, de lo cual hay pruebas, y una de ellas es esa que ha dado lugar al juicio famoso en Puerto Rico, donde, por cierto, al principal responsable no lo están juzgando, y se trata nada menos que de José Hernández, presidente de la Fundación, organizador del plan de atentado en la isla de Margarita y dueño de uno de los dos fusiles semiautomáticos calibre 50, con rayos infrarrojos y mirilla telescópica —ellos lo saben—; no lo han sometido a juicio. Sí, hay otros de la Fundación que están incluidos en el juicio; pero nos llama la atención que no hayan sometido a juicio al jefe. Y es muy raro que, incluso, a las informaciones que nosotros brindamos a la parte norteamericana se responda con una especie de cacería de brujas y con armar un gran escándalo en torno al tema de las personas arrestadas en Miami.

A nosotros nos llegan informaciones por distintas vías; nosotros recibimos informaciones porque hay muchos amigos de Cuba en Estados Unidos: hay norteamericanos que son amigos de Cuba, hay gente de países latinoamericanos que viven en Estados Unidos y son amigas de la Revolución, se oponen al terrorismo, se oponen a todas esas cosas. Hay personas que espontáneamente, de manera absolutamente espontánea —porque jamás Cuba ha obtenido información mediante empleo de dinero, ni ha tenido informantes pagados ni nada parecido—, han colaborado con nuestro país y han brindado informaciones a Cuba. Hay personas, entre las que se han marchado por distintas vías, en general las vías normales, que han viajado a Estados Unidos, eso lo admito francamente.

¿Pero qué nos interesa a nosotros de Estados Unidos? ¿Qué información nos interesa de Estados Unidos? Exclusivamente información sobre las actividades terroristas contra Cuba; información sobre los planes de sabotajes, de los que han realizado muchos; introducción de explosivos, de armas procedentes de Estados Unidos, de lo cual tenemos montones de pruebas; introducción de virus y bacterias desde Estados Unidos, es decir, guerra bacteriológica y, muy especialmente, graves actos terroristas organizados contra el país desde Estados Unidos.

Sí, a veces hemos enviado ciudadanos cubanos que se han filtrado en organizaciones contrarrevolucionarias, para informar de actividades destructivas contra nuestra patria, y creo que tenemos derecho a hacerlo mientras Estados Unidos tolere que desde allí se organicen sabotajes, incursiones armadas, ametrallamiento de instalaciones turísticas, introducción de armas, explosivos y, sobre todo, brutales atentados terroristas.

Sí, a veces han marchado cubanos pero a buscar exclusivamente la información que nos interesa. Creo que la mala fe en esto consiste en haber pretendido presentar el problema como una búsqueda de información sobre las fuerzas armadas y sobre las actividades del ejército de Estados Unidos. Ahí es donde ha estado la pérfida intención, ahí es donde ha estado la trampa que han querido armar en torno a esto.

Yo sí te puedo decir que nosotros, en primer lugar, no estamos en guerra ni tenemos ninguna animadversión contra las fuerzas armadas de Estados Unidos; por el contrario, incluso se han producido algunos contactos accidentales. Cuando los acuerdos sobre las cuestiones migratorias se produjeron contactos e intercambios allí en la base con distintos oficiales, contactos respetuosos y públicos, delante de la prensa, de la televisión y otros medios, y se mantienen, incluso; cuando ha habido un problema, ha surgido cualquier cosa, se han establecido esos contactos.

Algunos prestigiosos militares retirados de Estados Unidos han estado de visita en Cuba más de una vez, legalmente, con permiso. Se han reunido con los dirigentes de nuestras fuerzas armadas; en nuestro propio país se les ha llevado a las academias, se les ha llevado a instalaciones militares, se les ha dado un excelente trato, y se ha desarrollado un mejor conocimiento, creo que útil, positivo, constructivo, que destruye prejuicios. Algunos de ellos han asumido actitudes valientes; algunos han planteado, incluso, críticas al bloqueo de Cuba, y, sobre todo, han expresado con claridad que Cuba no constituye ningún tipo de peligro para Estados Unidos o para la seguridad de Estados Unidos. Eso lo saben ellos muy bien, eso es ya una historia tan ridícula que no se le puede hacer creer a nadie.

Hay otro antecedente: el Pentágono analizó la cuestión, se le solicitó el análisis e hizo un informe bastante objetivo. Inmediatamente se produce una reacción: se retiene el informe, se intenta cambiar el informe del Pentágono por razones estrictamente políticas, hubo escándalo. Ya estaban acusando al Pentágono de mentir en relación con Cuba, que estaba ocultando la realidad, al extremo que se tardó varias semanas, hasta que publicaron el escándalo; yo no sé muy bien si hubo alguna modificación o no, pero sí leímos lo publicado sobre la introducción al mismo, interpretando, distorsionando, sembrando confusión. Es decir, por razones políticas se trató de menoscabar y restar objetividad al informe.

Es bueno decir aquí que a nosotros no nos interesa ningún tipo de información sobre cuestiones estratégicas de Estados Unidos, ni nos interesa ningún informe sobre su dispositivo militar, y no nos interesa en absoluto, porque carecen de utilidad práctica para nosotros. ¿Para qué queremos saber, por ejemplo, dónde están situados los cohetes estratégicos de Estados Unidos, qué instalaciones, qué protección, qué órdenes, qué sistemas de empleo, qué concepciones operativas? Nosotros lo que sabemos es lo que sobre eso se publica, y por lo que se publica se sabe muchísimo: del pensamiento militar, de las ideas, de tales estrategias de los proyectos de desarrollo de nuevas armas. No somos gran potencia, ni somos potencia nuclear, ni naval, ni aérea. Sabemos solo cómo debemos defendernos en cualquier circunstancia frente a la abrumadora tecnología de nuestro adversario principal.

Pero te voy a decir algo más. Pueden interesarnos los movimientos de instalaciones militares muy próximas a nuestro país. Por ejemplo, la base de Guantánamo; pero no hace falta tener ningún espía en la base de Guantánamo. Se ha convertido hasta en un lugar turístico: hay un observatorio donde, a través del telescopio, se observa allí todo; nosotros los observamos a ellos y ellos nos observan a nosotros.

No tenemos satélites en Estados Unidos de ninguna clase, y si acaso pudiera interesarnos algo con relación a algunas instalaciones de Estados Unidos próximas a Cuba, serían los movimientos de tropas que pudieran preceder una agresión a Cuba. Pero estamos conscientes de que en este momento no es esa la línea fundamental del gobierno, que la línea fundamental es otra: la de producir un desgaste, a través de la Ley Torricelli, de la Ley Helms-Burton, de la guerra económica, asfixia de la economía, la subversión por todos los medios posibles. En eso tienen puestas sus principales esperanzas, sin que descarten por ello, en determinado momento, el empleo de las fuerzas armadas. Pero los movimientos de tropas y unidades importantes se pueden obtener perfectamente por medios radioelectrónicos. No hace falta satélite, ni hacen falta espías, ni invertir tiempo en eso o cosa parecida. Esa es nuestra política.

Hubo otros tiempos, tiempos de guerra fría intensa, de amenazas incesantes, en que podía interesarnos información militar con relación a Estados Unidos, porque hubo hasta crisis de misiles nucleares, digamos. Sí nos podía interesar cuántas tropas se acumulaban en la Florida para la invasión y cuántos barcos, y dónde podían estar las unidades fundamentales que se emplearían contra nuestro país por mar, por aire, de acuerdo con la doctrina y la táctica conocidas y publicadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos.

La fuente fundamental de información nuestra sobre cualquier movimiento de tropas que amenacen a nuestro país, y esto con relación no a las bases verdaderamente estratégicas, son los movimientos de algunas tropas que pudieran constituir un peligro; pero no necesitamos para ello enviar espías a ninguna base militar norteamericana. Puede haber gente que tenga información y espontáneamente la trasmita, desde luego, eso es posible. Cuba, repito, nunca ha pagado una información, todas las informaciones que hemos recibido siempre han sido de personas espontáneas y voluntarias.

Esa es la esencia, esa es la política que hemos seguido, y rechazo terminantemente —y ya te expliqué las razones— las imputaciones de que hayamos tratado de buscar informaciones de las fuerzas armadas de Estados Unidos.

A mí me parece que esa es una forma de respuesta al propio informe del Pentágono, y el mismo Pentágono no le ha dado demasiada importancia a la denuncia, han dicho que ellos no han visto ningún tipo de peligro en eso. Además, son ridículas, verdaderamente, las acusaciones que se han hecho en torno a eso. Hablan de condenas y de poner de acuerdo a la gente, a los jueces, y nosotros no sabemos absolutamente nada de lo que ha ocurrido respecto a la gente que está detenida.

Hay amigos nuestros en Estados Unidos, hay muchos, y en este caso hay un número de personas acusadas que, si tuviéramos alguna información sobre alguna de ellas, no sería correcto que nosotros lo informáramos públicamente, sencillamente, porque sería el equivalente de una denuncia contra cualquiera de esas personas.

Si lo supiéramos no íbamos a decir absolutamente nada, sean inocentes o tengan alguna responsabilidad. Porque, realmente, si existió una red, alguien tiene que haberla organizado.

He recibido noticias que hemos tratado de obtener por diversos canales, incluso públicos, y lo que se dice son elogios sobre su vida personal, su austeridad, su honradez. Los vecinos declararon que tenían excelentes impresiones sobre varias de ellas. Así que te reitero que si algo supiéramos, sería desleal informarlo. Si algo existiera, que lo prueben los que los acusan, para eso no podrían contar con ninguna colaboración nuestra.

Y te digo algo más: Si alguien de los que están en esa red ha actuado para tratar de obtener información para Cuba, la que nos interesa esencialmente, la única que nos interesa, la información sobre los actos terroristas que se organizan desde Estados Unidos contra Cuba, lo apoyaremos, digan lo que digan y hagan lo que hagan; porque tú sabes que después que caen en manos de los fiscales y del poderoso aparato judicial, mediante todo tipo de ardides, promesas y presiones, les hacen declarar cualquier cosa. Tú conoces el poder y la fuerza de esos mecanismos.

El caso de Mónica Lewinsky es una prueba de ello, no hay duda de que Mónica recibió presiones, no hay que ser adivino para conocer hasta los caracteres de la gente. Es conocido el truco de Linda Tripp, la grabación de las conversaciones telefónicas, las imprudencias de la otra, sobre temas que a nosotros, por supuesto, no nos interesan ni nos mezclamos. Nunca hemos hecho ataques personales contra ningún dirigente de Estados Unidos. Hemos estado observando todo lo que se informa, igual que los demás; pero me di cuenta meses antes, cuando se publicó que habían buscado dos de los mejores abogados para la otra, y dos abogados cuya estrategia esencial siempre había consistido en ponerse de acuerdo con los fiscales, de que se estaba preparando un plan y que la soga se iba a romper por la parte más débil.

No tengo la menor duda de que a esta muchacha le hicieron ver que si había mentido frente al jurado era acreedora de una condena de muchos años, porque la cuestión de mentir bajo juramento es algo que se considera una de las más graves faltas en Estados Unidos.

Si ellos podían haber reunido algunos elementos en su pesquisa contra ella, era, sin duda, el eslabón más débil, al que atacaron con fuerza —a mi juicio, hay muchas maneras de amenazar—, haciéndole ver la gravedad de lo que podía ocurrirle. Una muchacha, realmente, que se ve débil de carácter, y, además, prometiéndole la inmunidad, todos esos recursos que se usan para obtener los objetivos que, al fin y al cabo, obtuvieron.

Es método muy usado dentro del procedimiento judicial de Estados Unidos arrestar a las personas, ofrecerles determinadas garantías y privilegios si denuncian o si hablan lo que es verdad, e incluso lo que es mentira. No sabemos qué puedan poner en boca de algunas de esas personas si tienen alguna responsabilidad.

Pero si se trata de personas de buena fe, y sin que ello implique ninguna traición para su país, sino más bien un servicio a su país, repito, que puedan salvar vidas humanas, porque que se opongan a actos criminales, a actos de terrorismo que pueden realizarse contra otras naciones no será jamás traición a su país de origen o de residencia. No puede utilizar semejante calificativo Estados Unidos, que se dice enemigo del terrorismo; un país que lanza bombas a diestro y siniestro hasta sin comprobar la responsabilidad que pueda existir, o si tal fábrica es realmente una fábrica —que no se ha demostrado y cada vez hay más indicios de que no lo era— de productos o precursores químicos; un país que hace una campaña internacional contra tales actos, que es muy vulnerable a sus propios terroristas. Entiendo que es muy correcto que realice los mayores esfuerzos por tratar de prevenirlo.

A partir de experiencias como el mismo secuestro de aviones, que se inventó contra Cuba y que después se utilizó contra ellos —porque hay gente loca, desquiciada, desequilibrada, fanáticos en el mundo capaces de hacer todas esas cosas, y muchos aviones los secuestraban con una botella de agua, diciendo que era gasolina; pero como el piloto, y de una manera correcta, tiene que velar por la seguridad de los pasajeros, no se puede poner a adivinar o a averiguar si es agua o gasolina, unas veces puede ser agua y una vez de cada diez ser gasolina y haber una catástrofe—, personas que se opongan a eso, que denuncien eso, que estén en desacuerdo, a mi juicio, son personas honorables, y estoy seguro de que Estados Unidos no llamaría jamás traidor a ningún ciudadano de cualquier país que brindara información sobre actos de terrorismo que se preparen contra Estados Unidos o contra embajadas de Estados Unidos, o que puedan costar vidas de norteamericanos. ¡Jamás los llamaría traidores! ¿Por qué llamar traidores a cualquier persona que brindara información al país que puede ser víctima de actos terroristas?

Quiero aclarar —ya que me lo preguntas— y repetir: No nos interesan absolutamente nada las cuestiones estratégicas de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Sería hasta ridículo, no serviría para nada. No tenemos ninguna animadversión, reconocemos incluso que ellos han tenido algunos actos en los últimos tiempos como el informe que hicieron, un informe honrado, objetivo; algunos han venido a nuestro país, ya no tienen mando, no tienen cargos, y hasta les hemos brindado informaciones sobre cursos e instalaciones nuestras que no pueden obtenerlas mediante ningún espionaje. Hemos sido bastante abiertos en eso, no nos perjudica en nada, a partir de la gran cantidad de informaciones que tienen por montones de vías; hasta instalaciones nuestras han visitado en otros tiempos. Y algunos, como otras muchas personas, visitan a nuestro país; militares.

Hasta McNamara ha estado aquí a discutir los problemas de la Crisis de Octubre, y era nada menos que el jefe del Pentágono cuando aquella crisis, quien dirigió el bloqueo, dirigió las tropas, dirigió los cohetes que estaban apuntando hacia nuestro país y discutió qué medidas tomar. El tiempo es el tiempo. Y así hemos conocido a personas como él.

En esencia, lo único que nos interesa de información en Estados Unidos son las actividades terroristas que desde allí se organizan y se financian contra Cuba. No nos interesan en absoluto informaciones militares de Estados Unidos. Y las que pudieran interesarnos, asociadas a movimientos de unidades próximas a nuestro país, en un momento determinado, se obtienen por medios electrónicos. Es imposible hoy mover una compañía, un batallón, una brigada, las fuerzas necesarias, las que harían falta para atacar este país, sin que nosotros sepamos rápidamente lo que por ningún medio de espionaje se puede obtener. Eso es mucho menos riesgoso y mucho más económico.

Es lo que te expreso con toda franqueza.